viernes, 24 de octubre de 2014

Comunicación sin emoción

Aún sin saberlo somos millones quienes a diario lloramos solos la soledad,
en ciudades infernales, todos bien amontonados, desencontrados,
corriendo sin sentido, devorando las horas en caminos repetidos,
golpeando los hombros a veces con las mismas personas en días distintos,
y sin siquiera mirarnos, repetimos rutinas, salimos al unísono hacia el mismo lado,
en una carrera cotidiana que nos permite creer que cumplimos con el fin,
ese sentido dibujado de la vida que es solo hacer, repetir, cumplir, aceptar, seguir,
un fin claro e indiscutido que nos deja solos, casi sin tiempo ni chance para sentir.


Cómo vivir sin llorar solos la soledad, ese llanto de soledad que se disfraza de enojo,
de disputa, de hartazgo, de enfrentamiento, de reclamo, de acusación, de culpa...?

El llanto de millones de individuos que se expresa en el comportamiento social
de las grandes ciudades, un llanto que crece, que literalmente nos mata cuando en su
máxima expresión se disfraza de violencia. Detrás de todo está la soledad.

Cómo encontrarse de verdad, en la empatía, en la solidaridad, confiando...?

Cómo estar presente en la vida de quienes amamos?

Cómo abrirnos al encuentro, cómo amarnos más?

Cuantas oportunidades creamos para decirnos te quiero cara a cara?

La soledad se sirve de la tecnología y la virtualidad, se instala con comodidad,
y así la comunicación sucede frente a la compu o con el celu en mano,
y la expresión de afecto se convierte en un "me gusta",
y la alegría por esa caricia que no es tal, es un emoticón minúsculo que esta sonriendo,
poco, poquito o mucho, lengua afuera o guiñando un ojo, divino el encuentro!

Y nos vemos las caras en pantallas, fotos, muchas fotos, a veces retocadas,
casi siempre en un mismo gesto, cual pose definitoria de un rasgo
que casi se transforma en marca registrada, y muchos jajaja y muchos jejeje ...

Nos conocemos? sabe alguien realmente qué nos pasa?

Los seres humanos somos sensibles, recuerdan los sentidos?
Los cinco anteriores a ese sexto tan femenino que no se explica.

Todos, si todos! esos cinco sentidos hacen rica y completa la comunicación,
mirarse a los ojos, sostenerse en la mirada, estar presente, escucharnos...

Hoy tener tiempo para todo eso y hacerlo realidad es tarea pesada.
Qué fácil se instala la soledad cuando la vida es tan apurada.

Hay muchas otras preguntas y cada una de ellas dispara reflexiones que abruman,
a mí al menos, que me descubro hoy llorando solo mi soledad.

Estamos solos, hiperconectados, solos, creyendo que tener en la mano un celular alcanza.

Alcanza con frenar el paso y levantar la vista en una calle céntrica de cualquier ciudad.

La soledad se devela si nos hacemos preguntas, si rompemos la rutina, si despertamos,
si nos movemos, si hacemos el cambio, si tocamos timbre, si salimos de la comodidad,
especialmente quienes creímos que la vida social virtual era una gran oportunidad
para sentirnos menos solos.

Gente les digo algo, eso no está sucediendo.

Aún sin saberlo somos millones quienes a diario lloramos solos la soledad.