indie
Con ese nombre se suma a mi vida un gran maestro.
Un monarca sencillo, silencioso, hedonista, curioso.
No habla y enseña.
No se desespera y consigue todo lo que necesita.
Amor, alimento, abrigo, descanso y juego.
No me explica nada y aprendo.
Como esa mañana en la que lo encontré a las 6:30 am
disfrutando un amanecer en el balcón de mi habitación.
Una hora estuvo así, y una hora estuve observándolo,
aprendiendo.
Gracias Maestro!